Para explicar la situación religiosa de Chile actualmente, es imprescindible mirar atrás a la historia de religión en Chile. Como todos los países de América Latina, el catolicismo llegó con la conquista del siglo XVI. Específicamente en Chile, había llegado a reemplazar las religiones indígenas por mediados del siglo XVII. Más tarde, llegarían las denominaciones protestantes desde 1850 como el Anglicismo traído por los ingleses a Valparaíso y el Luteranismo traído por los alemanes al sur de Chile; otras denominaciones cristianas llegarían más tarde. El estado soberano de Chile heredó del período colonial catolicismo como su religión oficial; sin embargo, se separaron la iglesia y el estado con la constitución de 1925 hecha por una junta militar durante la ausencia del presidente Arturo Alessandri. Hoy en día, existe la libertad completa de religión más leyes contra la discriminación religiosa. No obstante, hay algunos privilegios reservados para catolicismo como: asociación entre misas católicas y eventos estatales, beneficios especiales solamente para militares católicos y una enseñanza católica más grande que la de otras religiones en escuelas públicas y subvencionadas. Fuente
En cuanto a las figuras actuales sobre religión en Chile, la situación religiosa muestra algunas tendencias interesantes. Primero, como se debe esperar, un 60% de la población se identifica como católico mientras que otro 17% de la población es evangélico, 19% es irreligioso o ateo y 4% es de otra religión. A pesar de ser la religión más grande del país, ha habido una disminución en los últimos 8 años de la prevalencia de catolicismo mientras que el evangelismo y la irreligiosidad han crecido. Segundo, las diferentes creencias en Chile tienen niveles diferentes de religiosidad, en la forma de la tendencia personal de asistir a servicios religiosos: 9% de católicos chilenos asisten a servicios cada semana o más, mientras que 42% de ellos van nunca a casi nunca. Por lo contrario, 41% de evangélicos asisten a servicios semanalmente mientras que solamente 26% van nunca o casi nunca. Finalmente, las cuestiones de valores religiosos influyen en la sociedad chilena. En 2013, 71% de la ciudadanía cree que los valores cristianos deben jugar un rol más importante en la sociedad pero solamente 32% creen que la Iglesia Católica se debe consultar a la hora de tomar decisiones públicas. Fuente
La religión en Chile, ambos el cristianismo y las indígenas, ha dejado un buen número de legados culturales aquí. Como un buen ejemplo, hay los días festivos. Los días festivos, o feriados como se llaman en Chile, muestran la importancia de algún tema ya que se suspenden las escuelas y trabajo estatal. La mitad de los días festivos entrañan temas religiosos, de los cuales solamente uno no tiene que ver con el catolicismo; ese es el Día de las Iglesias Evangélicas y Protestantes en octubre. Dos otros días festivos católicos son el día de San Pedro y San Pablo en junio y el día de la Virgen de Carmen en julio.
Otro ejemplo de los legados culturales de la religión se ve en lugares físicos que hacen un homenaje a alguna religión. El primer ejemplo es las iglesias de Chiloé que fueron construidas en los siglos XVII y XVIII por jesuitas y franciscanos más tarde. El bello mestizo entre estilos indígenas y europeos en la arquitectura de madera de las iglesias les otorgó el reconocimiento en 2000 de Patrimonio de la Humanidad. El segundo ejemplo se encuentra en el Cerro San Cristóbal, el segundo punto más alto de la ciudad donde hay una estatua de la Virgen María que mide 22 metros a la que 50 mil personas hacen una peregrinación anual. También hay un anfiteatro y una capilla donde rezó el papa Juan Pablo II en 1987. Un tercer legado cultural físico sería los Moais de la Isla de Pascua. Esos son algunas 880 estatuas construidas entre 1250 y 1500 para honrar a las fuerzas de antepasados islandeses; fueron reconocidas en 1994 también como Patrimonio de la Humanidad.
Más allá de los lugares físicos, la religión también ha dejado un legado cultural en Chile en la forma de mitología indígena. En primer lugar, hay la mitología pascuense con sus Moais religiosos. Después del siglo XVI, hubo varios conflictos internos que llevaron a cabo el derribamiento de las estatuas y el reemplazamiento de su papel espiritual por el culto hombre-pájaro que honraba al dios Makemake. Con esto culto, había una competencia que contaba con nadar por el mar donde hay tiburones desde la isla principal a otra un kilómetro a distancia para recoger el primer huevo de la temporada; el primer hombre para ir y volver con un huevo se le otorgó poder político. El culto fue reprimido por los misioneros católicos en 1860; no obstante, todavía quedan muchos jeroglíficos en la Isla de Pascua como evidencia del culto. En segundo lugar, hay la mitología mapuche que abarca un grupo diverso de religiones pero que por lo general venera a tótems y la naturaleza. Según sus historias, hay una familia espiritual que abarca el bien y el mal y que influye en todos los aspectos de la vida. Adicionalmente, los Mapuches son guiados por líderes espirituales que se llaman Machi y que típicamente son mujeres. Finalmente, hay la mitología chilota. Esto incluye un mestizo de tradiciones indígenas y españolas como se ve en las combinaciones de Jesucristo con seres mitológicos del mar. También comparte algunas historias con los Mapuches.
En los años recientes, debido a su estatus como religión principal de Chile, el catolicismo se ha encontrado en el centro de polémicas sociales. Primero, durante la dictadura de Pinochet de 1973-90, la Iglesia Católica, principalmente bajo la dirección del cardinal Raúl Silva Henríquez contrarrestó las violaciones de derechos humanos cometidas por la dictadura. El cardinal, junto con otras figuras religiosas, fundó en octubre de 1973 el Comité Pro Paz que proveyó ayuda legal a víctimas del régimen y a sus familiares por medio de formar un total eventual de 45 mil casos legales con más de 85 mil documentos. Bajo presión y encarcelamientos de curas, la organización tuvo que adaptarse y cambiar su nombre a la Vicaría de Solidaridad en 1976. No obstante, la Vicaría también combatió los crímenes estatales por otros medios: compró y vendió arte de familiares afectados para darles un sueldo mínimo y concienciar a extranjeros alrededor del mundo de los acontecimientos graves en Chile, publicó una revista semanal llamada Solidaridad entre 1976 y 1990 para mostrarles a los chilenos la verdad y proveyó ayuda especial a campesinos y obreros a través de departamentos especializados. Con la llegada de la democracia, cambió su nombre en 1992 a la Fundación de Documentación y Archivo de la Vicaría de la Solidaridad para mantener sus registros como evidencia y memoria histórica. Fuente
A pesar de juntarse con fuerzas izquierdistas para frenar las violaciones de derechos humanos, la iglesia católica en Chile se ha unido con derechistas en cuanto a otra polémica social, el aborto. Entre 1874 y 1931, el aborte fue completamente ilegal pero la dictadura de Carlos Ibáñez del Campo lo legalizó en casos terapéuticos que pusieran en peligro la vida de la madre; había que conseguir las firmas de dos doctores. Así quedó hasta 1989 cuando en el último año de la dictadura de Pinochet el cardinal católico Jorge Medina y el almirante de la Armada José Merino promulgaron una nueva ley de aborto que otra vez lo ilegalizó en todos casos. Pese que hay mucha presión para revisar la ley, la ONU ha aconsejado a Chile que cambiara su ley sobre el aborto y 94% del país están a favor de una revisión, la ley sigue siendo oficial porque es protegida por la constitución chilena, también hecha durante la dictadura de Pinochet, y por eso se requeriría el acuerdo de 2/3 de los legisladores para cambiarla. Esto no significa que hay fuerte apoyo popular a hacer el aborto legal; solamente 35% de la población piensa así. Hoy en día, Chile es uno de los 7 países del mundo con una restricción completa por lo que respecta al aborto todos de los cuales son países sumamente católicos y 5 de los cuales están en América Latina: Malta, Vaticano, República Dominicana, Nicaragua, Honduras y El Salvador. No obstante, los abortos ilegales siguen siendo un tema polémico en la sociedad chilena. Se estima con hay entre 15 mil y 100 mil abortos ilegales, según la metodología del estudio. Además, el aborto ilegal es un tema de discriminación ya que la mayoría de mujeres procesadas por aborto ilegal son solteras, pobres y sin educación. Fuente
En conclusión, la religión ha dejado y sigue dejando su marca en Chile. En el pasado, la religión creó numerosos legados en la forma de lugares físicos como las iglesias de Chiloé, la estatua de la Virgen María en Cerro San Cristóbal y los Moais en la Isla de Pascua. También ha dejado su legado en la forma de la mitología pascuense, mapuche y chilota. En actualidad, la situación religiosa en Chile ha cambiado desde su fuerte tradición católica a incluir más evangélicos y más irreligiosidad; sin embargo, la iglesia católica como la presencia más grande de Chile todavía se encuentra en polémicas sociales como defensor de los derechos humanos bajo la dictadura y como opositor a la legalización del aborto.








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