Una de las cosas más sobresalientes de mi experiencia en el extranjero en Chile ha sido la cultura de la nana. La nana es típicamente una empleada de la familia quien tiene los deberes de limpiar la casas, criar a los niños, preparar la comida, lavar/secar/planchar la ropa, etc. Hay dos tipos prominentes de nanas: las de puertas adentro que también viven en la casa donde trabajan y las de puertas afuera que viven en otro sitio. No había estado acostumbrado a tener una familia con una nana; la experiencia más cercana ha sido la contratación por mi madre de una compañía para limpiar nuestro departamento bisemanalmente. Por lo contrario, la familia con quien vivo acá en Chile tiene una nana puertas afuera que viene cada sábado para hacer todos los deberes salvo criar a los hijos; aunque hoy en día esto no es mucho, ella era una nana puertas afuera que junto con sus otros deberes, criaba a los hijos hasta que crecieron. En esta entrada de blog, voy a explorar la importancia de las nanas en la sociedad chilena no solamente desde mis observaciones de nuestra propia nana, sino también con la película La Nana (2009), un drama que trata de una nana puertas adentro.
Desde la perspectiva más superficial, puesto que solamente las familias de clase alta o media-alta pueden contratar a una nana, las nanas se identifican como un símbolo de la riqueza de una familia. La capacidad de decir que tu familia tiene una nana conlleva algún respeto y distancia de otras familias. Al siguiente, muchas de estas nanas vienen del extranjero a Chile, especialmente de Perú y de Bolivia. La identificación de mujeres inmigrantes con la idea de que su puesto económico debe ser el trabajo doméstico impide su movilidad social y conlleva discriminación. Por ejemplo, una vez una amiga joven de la familia por accidente dijo como insulto que conocía a una amiga con ‘cara de nana’ para decir que ella parece fea y como extranjera.
Al investigar con más profundidad, se encuentra que las nanas ocupan una situación extraña dentro de la familia ya que de algunas maneras, son parte de la familia pero de otras, son completamente separadas. Por ejemplo, La Nana muestra que la nana participa en las tradiciones de la navidad con la familia pero a la misma vez cena sola todos los días. Mi propia familia chilena llama a nuestra nana, “un miembro de la familia” a pesar de que ella tampoco come con nosotros. Además, las nanas con frecuencia trabajan por la misma familia durante muchos años: la de La Nana llevaba 20 años mientras que la nuestra lleva 23; por consiguiente, se puede desarrollar una fieldad y confianza que pueden transformar a la nana en un confidente como no es posible con otros miembros de la familia. Para las nanas sí mismas, a pesar de ser un miembro de la familia, La Nana muestra que además la nana puede lamentar no poder establecer un ser independiente fuera de su familia empleadora a la misma vez que protege bravamente a su familia y su posición en ella.
Entonces, ¿por qué hay tan baja presencia de las nanas en las familias actuales en EE UU? En vez de nanas, hay mucho más compañías de limpieza que mandan regularmente un empleado para limpiar el departamento o la casa. En cuanto a la crianza de hijos, se usan en vez de nanas guarderías durante el día y niñeras para ocasiones específicas como una tarde cuando los padres quieren salir sin sus hijos.
En primer lugar, hay mejores protecciones laborales en EE UU para trabajadores y trabajadoras que hacen que nanas sean más caras para contratar por muchas horas. Específicamente, el salario mínimo en EE UU es aproximadamente el equivalente de 950.000 pesos chilenos por mes mientras que el de Chile es 225.000 pesos por mes. Además, se limitan casi todos los empleados a 40 horas por semana en EE UU mientras que Chile no tiene una jornada fija para nanas. Fuente 1
En segundo lugar, la población estadounidense es menos concentrada que la de Chile donde Santiago contiene más de un tercio de la población total del país; la de EE UU vive más en suburbios donde hay jóvenes disponibles para ser niñeras temporarias pagadas por debajo de la mesa en vez de mujeres pobres sin trabajo y educación para ser nanas como en muchas ciudades.
Finalmente, EE UU tiene jornadas más cortas para sus trabajadores que Chile; por tanto, padres que trabajan tienen más tiempo para cuidar a sus niños sí mismos. Los trabajadores de EE UU pasan en promedio 1788 horas trabajando anualmente en comparación con las 2015 horas que chilenos trabajan anualmente. Fuente 2
En resumen, la situación de las nanas en Chile es algo cultural que muestra muchos de los rasgos únicos de Chile en comparación con EE UU. Sin embargo, el gobierno chileno de la presidenta Michelle Bachelet ha puesto en marcha nuevas leyes para mejorar la situación laboral de las nanas; entonces tal vez su tiempo está limitado.

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